Páginas en menú

lunes, 22 de febrero de 2021

Mes de febrero: mes del amor



Nuestro instituto se ha vestido de corazones estos días porque queremos celebrar el amor. Tanto profes como alumnos hemos aportado nuestro corazón. En ellos se han escrito reflexiones acerca  del mismo, versos, dedicatorias... en tono humorístico, irónico, meditativo o poético... en esa búsqueda constante de abordar y tratar de definir un sentimiento tan grande como inefable.


El amor, tan necesario.













 











 

jueves, 18 de febrero de 2021

Mes de febrero: "El amor está en el aire.

Luis es aficionado a la lectura y de ahí ha dado un saltito más y se ha atrevido a escribir sus pensamientos en forma de poesía. Ha querido compartir con la comunidad educativa alguna muestra de su inspiración.





Ya lo decía Platón: «Al contacto del amor todo el mundo se vuelve poeta»
Puedes escuchar la pequeña entrevista a Luis y sus versos en:


SUSTANTIVOS ABSTRACTOS

 No es fácil, en ocasiones, hablar, describir o definir determinados sustantivos. Por eso, por ser abstractos.

Nuestros alumnos de 1º de Bachillerato lo han hecho: han elegido uno de estos sustantivos y han creado unos textos tan bonitos como estos:

Imagen de Ri Butov en Pixabay 

MI COMPAÑERA AMIGA


Todavía no sé si la encontré o me ha encontrado. La siento muy cerca aunque antes apenas la percibía, pero poco a poco me ha ido conquistando. Ahora soy una gran afortunada, ya que me ayuda y me inspira; me da capacidad y seguridad.


Ella me da toda la fuerza que necesito, es uno de mis pilares fundamentales. Cuando estoy junto a ella, mi vida es distinta: me introduce en un mundo paralelo imposible de explicar; siempre le seré sus alas, su vuelo, sus ganas, sus risas, por ella, le debo mi vida. A veces me pega, pero es un dolor que no siento; de vez en cuando intento buscar excusas para coincidir y sea el lugar que sea coincido. En el sitio más oscuro, en la más negra tormenta, en la pena inconsolable, en la noche más vacía, ella está ahí. Nunca se rendirá, siempre te desafiará, porque para ella, la muerte y el olvido nunca existirán. 


Continuamente la tengo a mi lado, ya sea para apagar mi soledad o para devolverme mi sonrisa. Es la ciudad que no te miente, la que acepta lo que sientes, una ciudad valiente y llena de emociones.


Es como una rosa que a veces se marchita pero su hermosura hace que se vuelva más grande y más bonita. Ella me enseña el valor y la realidad; ¡cómo duele cuando falta! ¡Cómo brilla fuerte y alta! Con ella, cada día es una conquista y ella es la protagonista; siempre va dándome la salida y le aseguro que si hubiese otra vida la viviría por ella.

Ella se llama “música”. Si ella me da la vida la vivo, pero solo si ella está aquí.

                        Por Ana Santano.


MIEDO

Miedo, ya estoy aquí, ¿ahora me ves?,

 soy el mismo pero con otra piel.

Ahora te miro a la cara 

 eres diferente, en mi espejo  ya no te escondes. 

Mírame , escúchame  a mí.

Miedo, ya se reír. 

Miedo, ya no creo en ti.

Ahora si creo en mis pies. 

 Avanzo despacio , sacudiendo los demonios que arrastras hacia mí.

 ¡Voy ganando!.

 Empiezo a contar TIC, TAC, TIC, TAC, 

¡Escucha mi cuenta atrás!

 Miedo, vas a desaparecer.

Miedo, ahora si te gané.

David contra Goliat,

todo lo que perdí, 

por no mirarte frente a frente, por esconderme detrás de ti.

Miedo, ¿es que no me ves?

Miedo, das un paso y yo doy tres. 

Y si nos volvemos a cruzar

cambiaré de camino 

no guardo rencores 

no me caben en los bolsillos.

    Por Hugo Bazán

Imagen de Free-Photos en Pixabay 


lunes, 8 de febrero de 2021

Nuestros poemas en nuestra radio

 Aprovechando que durante este curso hemos comenzado el proyecto RadioEdu en nuestro centro, unimos el proyecto de lectura a él y hoy os presentamos  una sección llamada Profepoema en la que profesores del centro ponen voz a poemas de poetas actuales. 

Ya tenemos dos publicaciones que queremos compartir también con vosotros. 

Por un lado, nuestro compañero Rubén Borrega lee un poema del libro Las afueras, del poeta de Béjar Luis Felipe Comendador.

Un poema para sentir y reflexionar.

https://radioedu.educarex.es/allkantara/2020/12/21/334/




Y  de la voz de nuestra querida Ángela, escucharéis  el poema del libro homónimo de Diego Ojeda.

"Mi chica revolucionaria".

https://radioedu.educarex.es/allkantara/2021/01/22/los-versos-de-nuestra-revolucionaria/

martes, 2 de febrero de 2021

Compartimos la tristeza... pero nos empeñamos en ver la luz

(No estamos todos los que somos)

 Estos días raros, en los que nos tropezamos con nuestros miedos y cuesta ver lo positivo, los profesores del IES San Pedro de Alcántara y el grupo de trabajo de la biblioteca del centro (Muchos versos para ti) han querido compartir esos sentimientos de tristeza y han creado un poema colectivo.

Hay que mirar a la tristeza cara a cara; reconocerla y no dejar que nos paralice.


Nuestro poema colectivo

Ahí va la tristeza, al acecho, vigilante,
entre largas sombras  escondida,
criatura de colores oscuros,
que disfruta robando nuestra alegría;
las  risas, el bullicio, el impulso,
 lo maravilloso de la vida.
Para ocultarlas en su madriguera
con un tupido velo, sombría. 
y en   la inmensidad del universo 
sientes solo soledad y  apatía
La tristeza no se extingue nunca  
disimula a tu lado,como un  mal recuerdo,
 y te vuelve débil,  melancólico
dominado por grises pensamientos, 
de miedo , pesar  y vacío,
de luchas, dolor  y  desencuentros; 
y hace que te alejes de ti mismo,
hasta el abismo del desconsuelo.
E intentas subir la cuesta del día,
Tu alma en busca  de recogimiento.
No dejes que te presione fuerte el pecho,
y que sea tu oxígeno su ofrenda.
construye con  ella un resorte 
Y transfórmala en aliento y  fuerza
para valorar los gestos pequeños, 
los detalles que nos rodean ,
las grietas por donde escapan
miradas y palabras que te alegran.
Tomad el pulso para emerger
hacia la luz que se desprende de ella.

martes, 19 de enero de 2021

¿Vamos muy deprisa?

 El curso continúa, las clases se han retomado (aunque sea, de momento on line) y nuestros alumnos siguen trabajando.

Estos días, tras leer un artículo de Juan José Millás (Véase Un desastre, artículo de opinión de El País, 18 de diciembre de 2020), los chicos y chicas de 1º de Bachillerato han reflexionado sobre lo que significan las prisas, ir al ritmo de vida que vamos y cuánto de bueno nos trae esto.

Os dejo con una de las opiniones. La alumna Clara Sánchez nos muestra cómo ve ella este asunto:

Imagen de Myriams-Fotos en Pixabay 



En verdad, si uno se pone a pensar, llega a la conclusión de que muchas cosas se han perdido debido al ritmo de vida que llevamos, a las inmensas prisas por ir a más, en vez de cuidar, proteger y darle suficiente valor a lo que tenemos.

Antes las cartas eran una forma de mostrar aprecio por la gente a la que se les enviaban. Era algo de lo que quedaba constancia ahí, escrito, sin opción de cambiarlo. Muy diferente a los mensajes de hoy en día que pueden borrarse o eliminarse con facilidad. Cuando alguien rebusca y encuentra esas cartas, esas evidencias de que sí que eran importantes para otras personas, es algo que evoca una grata sensación: releer y releer una y otra vez esas palabras que ya se dicen hasta de memoria.

Lo mismo ocurre con las fotografías, que pocas se guardan ya en papel; y el estar un buen rato mirándolas, tocándolas, resolviendo una especie de acertijo para ver quién era quién, hace que se reviva el momento que quedó plasmado ahí hace tiempo.

Todo eso se vive como las personas mayores recuerdan la guerra, con brillo en los ojos. Y si parte del pasado se rememora como algo trágico, el presente es inquietante.

La sociedad se empeña en avanzar pero, al fin y al cabo, muchas cosas vuelven. La moda, por ejemplo, con los pantalones de campana (iguales a los de hace años), las cazadoras de borreguillo o ese jersey parecido al que te hizo tu madre. Es como un ciclo que da vueltas y vueltas y cambia, pero la esencia permanece. Como si llegara el pasado vestido de presente.

Y es tanto que las tradiciones, las costumbres, todo lo que nos ha hecho ser quienes somos y el estar orgullosos de pertenecer a un lugar, eso que recuerda al tío, eso que hacía la abuela… están en peligro de extinción y puede que sean pérdidas irremplazables.

Porque la única verdad es que somos nuestros recuerdos.

Y es que, frente a todo esto, la gente tiene diversas opiniones: unos sí que apoyan el hecho de vivir cómodamente como vivimos ahora, prefieren tenerlo todo al alcance de la mano, pero otros, en cambio, se ven afectados gravemente por esta situación que estamos generando. ¿Qué pasa con los negocios? El consumo en internet está en su máximo apogeo y se están dejando de lado los mercados, las tiendas… incluso las oficinas y los bancos, pues todo es aprender con los aparatos que tenemos y una vez que se hace eso, en la mayoría de los casos, cada uno gestiona por su propia cuenta los problemas que le surgen. Sí, los repartidores a domicilio, por ejemplo, están en auge ahora pero, ¿qué es? ¿unos por otros? Debería haber más equidad y no abusar, sino igualar.

¿Qué pasa con los móviles? ¿Ese aparatito que nos acompaña hasta para ir a dormir? Pues aunque no nos demos cuenta, o aunque no nos convenga hacerlo, nos está quitando muchas cosas porque sí, es una ventaja y sirve de ayuda pero, ¿cuánta gente lleva un reloj puesto en la muñeca teniendo un móvil para poder ver la hora? Ya ni relojes se utilizan casi, y si es así, son inteligentes.

En comparación a cuando no se manejaban tanto estos dispositivos, se ha perdido libertad y privacidad. Esa que se tenía cuando no había que preocuparse por responder mensajes o por estar al día en redes sociales. Esa desconexión ya no vuelve, porque después de uno va otro y otro y es un no parar de adquirir productos de este calibre. Por el contrario, se ha ganado presión y responsabilidad.

¿Y qué pasa con el lápiz y el cuaderno? Como dicen las abuelas y los abuelos, se nos va a olvidar el escribir, pues ahora lo sustituyen el ruidito de las teclas del ordenador o la vibración en la pantalla de la tablet.

¿Y con los diccionarios? Como nos descuidemos, van a dejar de fabricarlos…

Con la obsesión de querer tenerlo todo al instante, se nos está escapando la vida, no la estamos disfrutando como debería ser.

¿Entonces qué? ¿Es verdad que la gente sí cambia? ¿O solo disimula muy bien? ¿Los años se notan? ¿Se percibe el peso de lo que estamos produciendo?

Para qué ir tan deprisa si una vez que pasa el tiempo, nada vuelve a ser como antes: los amigos, ese refugio frente a la fría soledad; las cenas familiares, ahora con un plato menos en la mesa; ¿sabes esa sensación que se produce cuando das un abrazo a una persona a la que no ves desde hace mucho tiempo? Simplemente… ESA sensación, porque hay abrazos que reinician; los besos, las ganas… el tiempo se escurre entre los dedos de las manos y muchas veces no regresa.

Deberíamos tener el constante pensamiento de que cada momento es único y que no se volverá a repetir nunca de la misma forma. Que cada instante es el último y que hay que exprimirlo hasta el final.

¿De verdad está uno dispuesto a tener que contar en un futuro que su infancia o adolescencia fue a modo de… le doy a este botón y lo tengo enseguida? ¿No sería más bonito poder contar que en vez de conseguir algo sentado en una silla fue la compañía y el recorrido que llevó hasta ello lo que de verdad mereció la pena? Vive una vida que puedas recordar, pero no desde el sofá, sino narrando las experiencias que se llevan a cabo.

Quizás sea hora de empezar a pasar por vicisitudes que sean de carácter positivo y pensar de vez en cuando qué está pasando y qué estamos haciendo. Las prisas no son buenas y se nos olvida que hace falta tomar aire y respirar.


miércoles, 16 de diciembre de 2020

¿Quieres leer algo nuevo?

Una vez acabados los exámenes y cuando las energías están poco más que agotadas, puede ser un buen momento para que ten animes con una lectura nueva, diferente. Hoy te traemos El efecto Frankestein, de Elia Bareceló, una magnífica novela juvenil, ganadora del premio Edebé en 2019.
Es una historia sorprendente: un chico se despierta en una casa en ruinas y su cuerpo está plagado de cicatrices de una intervención de la que él no recuerda nada. 
Con esa mezcla de novela policíaca y gótica, la acción lineal,  te atrapa desde el principio.  y evidenciará las luces y las sombras del ser humano

 

"El efecto Frankenstein abre un eje de diálogo entre dos épocas y nos hace reflexionar sobre la desigualdad de género, tanto en el ámbito profesional como social. Asimismo, como en la obra de Shelley, también reitera la obligación moral de cumplir con las responsabilidades y consecuencias de nuestras acciones"

Si te animas, está en nuestra biblioteca.