domingo, 24 de enero de 2016

Las Frases del Mes: ENERO.

ENERO (ing. January, fr. janvier, al. Januar , port. janeiro, gr. Γενάρης, estremeñu jeneru, vasc. urtarrila). Primer mes del año, con 31 días. Del lat. Iānuārius, derivado de Iānus: Jano, uno de los dioses más antiguos del panteón romano –y, al contrario que otros, sin correspondencia con divinidad griega alguna-, al que se representaba con dos caras (una mirando en cada sentido) y que simbolizaba el comienzo de todas las cosas. No es casualidad, por tanto, que, tras la reforma del calendario romano de 153 a.C., del año –que antes había empezado en marzo, con los albores de la primavera-, enero pasara a ser el primer mes, y así hasta nuestros días.
El dios romano Jano. Fuente: www.fotolog.com
Enero es por nuestras latitudes el mes frío por excelencia, frío incluso al sol (No estés al sol sin sombrero, ni en agosto ni en enero) y hasta la descortesía (En las mañanas de enero, ni se dan los buenos días, ni se quitan los sombreros), y habitualmente –cuando se nos instala el Anticiclón de las Azores- es también seco, y en sus noches los cielos despejados dejan caer las mayores heladas o pelonas del año (El buen enero, frío y seco /// Enero, claro y heladero), de modo que en este mes suele verificarse el máximo anual en el consumo de los distintos tipos de calefacción, para mayor beneficio y regocijo de las empresas autodenominadas energéticas (Enero, buen mes para el carbonero). Situación meteorológica que en estos años típicos tiende a invertirse en febrero ( Si hiela bien por enero, mucho llueve por febrero). Pero hay años y años…
Enero, mes de las heladas. Fuente: www.laregion.es
Y este año de 2016 lo hemos iniciado con un enero que podríamos considerar como  atípico, puesto que se aparta del modelo anteriormente descrito, el más frecuente por nuestros lares. En efecto, llevamos un enero más cálido que frío, y más lluvioso que seco. En tierras habitualmente deficitarias de precipitaciones como la nuestra, la lluvia de enero puede ciertamente ser bienvenida (Año que empieza lloviendo, entra riendo /// La lluvia de enero vale dinero /// Lluvias de enero llenan cuba, tinaja y granero), siempre y cuando no sea excesiva (El mal año entra nadando), pero, si además viene acompañada de temperaturas inusualmente elevadas para la época, sus efectos pueden llegar a ser perniciosos (Si en enero hace verano, no habrá paja ni grano /// Si por enero hay flores, en mayo habrá dolores /// La flor de enero no llega al frutero). Y esto es lo que parece que tenemos hogaño. Conste que escribo esto después de ver los primeros almendros en flor en los riberos de Garrovillas, bello espectáculo este que no recordamos haber visto antes hasta entrado febrero (pero seguramente habrá mayores que nos informarán de algún otro enero de antaño igual de atípico que este, con sus almendros florecidos).
Almendros en flor. Garrovillas (Cáceres). Fuente: www.tripadvisor.es
Es, por lo demás, enero un mes en que, a pesar de la climatología, la naturaleza sigue igual de viva (Por enero florece el romero /// Gatos en celo verás en enero /// Cabrito el de marzo, cordero el de enero), aunque su ritmo se ralentiza y por ello es el mes óptimo para la poda de los árboles (En el menguante de enero, corta tu madero). Su luna llena, si la noche es despejada y serena –heladora- y no la ocultan las nubes, tiene fama de ser la más bella de todo el año (No hay luna como la de enero, ni amor con el primero /// A la luna de enero / te he comparado, / que es la luna más clara / de todo el año).
En enero, anda el gato en celo. Fuente: www.afilandolunas.blogspot.com

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