viernes, 18 de noviembre de 2016

Las Frases del Mes: NOVIEMBRE.

NOVIEMBRE (ing. November, fr. novembre, al. November, port. novembro, gr. Νοέμβριος / Νοέμβρης, estremeñu noviembri, vasc. azaroa), Mes undécimo (y no noveno, a pesar de su nombre) del año, con una duración de 30 días.
Alegoría del mes de noviembre con el triunfo de Diana, anónimo siglo XVI. Museo del Prado. Fuente: www.museodelprado.es

Procede del lat. November, derivado a su vez del numeral cardinal novem “nueve” por ser novēnus mes del año en el antiguo calendario romano, ese que se iniciaba en marzo hasta que la reforma republicana romana de 153 a.C. hizo comenzar el año en las Kalendae Ianuariae “las Calendas de Enero” (1 de enero). Desde entonces, noviembre pasó de noveno a undécimo, aunque conservó su antiguo nombre como le sucedió también a septiembre, octubre (ver entradas homónimas en este mismo blog) y diciembre.
Constelación de Escorpio “el escorpión”, cuya estrella más brillante es Antares. Fuente: es. wikipedia.org

Noviembre, dichoso mes, que entra por To’los Santos y sale por San Andrés. Noviembre es el mes central del otoño, como febrero lo es del invierno, mayo de la primavera o agosto del verano. Sus tres primeras semanas pertenecen al signo zodiacal de Escorpio “el escorpión”, y su última al de Sagitario “el flechador”. Las festividades populares de noviembre arrancan con el Samhain (“fin del verano”), inicio de la estación oscura y del año nuevo en la cultura celta (que nos ha llegado transfigurada en Halloween; ver entrada de octubre en este mismo blog); como el cristianismo triunfante en religión oficial del Imperio -y de los reyes bárbaros que le sucedieron- no pudiera erradicar creencia tan arraigada, optó por asimilarla y desde entonces el 1 y el 2 de noviembre se conmemora en el calendario cristiano, respectivamente, a Todos los Santos y a los Fieles Difuntos; celebraciones que alcanzan tal vez su más vistoso exponente en México, donde una risueña y colorida Muerte parece formar parte inseparable de la cotidianidad:
Conmemoración del Día de los Muertos en México. Fuente: www.ejecentral.com.mx

Son estos primeros días de noviembre, por estas nuestras tierras occidentales, los días de los magostus, magustos, calbochás, carbocheras, chaquetías, chiquitías… La cosecha de castañas se asa en la lumbre en ritual propiciatorio a la memoria de los que se fueron y a la salud de los vivos. Se prueba el vino nuevo, el de la última cosecha, o se mistura el mosto con aguardiente: gloria, jeropiga, mistela, para mitigar la sequedad del seco fruto.
Magosto: fuego, castañas y otoño. Fuente: www.clubrural.com

Es noviembre el mes en que el tiempo muda en nuestras tierras de cálido a fresco, o directamente de caluroso a frío, que por estas Extremaduras no conocemos los términos medios. Es casi tradición encender las primeras lumbres con Los Santos: A primeros de noviembre, tu fuego enciende; en efecto, la bajada de las temperaturas –especialmente las nocturnas- y las pocas horas de luz diurna invitan al recogimiento en el hogar. Aunque hacia el ecuador del otoño, alrededor de la festividad de San Martín [de Tours] (el día 11), solemos asistir a un efímero episodio de tiempo primaveral que se conoce con el nombre de Veranillo de San Martín o Veranillo del Membrillo: El veranín, por San Martín ha de venir. Pasado el cual, el tiempo invernal se instala definitivamente por nuestras latitudes: Noviembre acabado, invierno empezado. El mes se cierra precisamente con otro santo popular, San Andrés, el día 30, en cuyo honor se celebran fiestas tradicionales con ferias y mercados en que la población rural suele hacer acopio de aperos y provisiones para mejor pasar el invierno.
Cartel anunciador del Mercado Tradicional de San Andrés en Pinofranqueado (Las Hurdes). Fuente: planvex.es

La dehesa se llena de vida con la montanera del cerdo ibérico, y el trompeteo de las grullas que vienen huyendo del frío escandinavo y que acompañan y alegran nuestro diario peregrinar a este santo Instituto.
Grullas en la dehesa extremeña. Fuente: www.seo.org





1 comentarios:

ana isabel lajas petisco dijo...

Gracias, Carlos. Me encanta

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