miércoles, 20 de abril de 2016

Las Frases del Mes: ABRIL.

Alegoría de ABRIL: El Triunfo de Venus. Francesco del Cossa (1476). Palazzo Schifanoia, Ferrara (Italia). Fuente: pt.wahooart.com
ABRIL (ing. April, fr. avril, al. April, port. abril, gr. Απρίλης, estremeñu abril, vasc. apirila). Cuarto mes del año, con 30 días. Del lat. Aprilis, nombre que ya tenía este mes en la antigua Roma y cuya etimología se ha hecho tradicionalmente proceder de un adjetivo *ap(e)rilis derivado de aperire “abrir”, tal vez por ser abril cuando se abre el año al buen tiempo, después de acabado el duro invierno con marzo; o quizá por ser abril cuando se van abriendo los días, alargando sus tardes y acortando sus noches; o quién sabe si porque en abril la primavera rompe a abrir la vegetación de la tierra con las nuevas hojas y flores, como nos sugiere el poeta Ovidio; se trata, en todo caso, de una explicación etimológica que no resulta definitivamente concluyente. Menos probable parece que tenga que ver con el también latino aper, gen. apri “jabalí”… [Más sobre ABRIL]

Garganta de Santa María, en Candeleda (pueblo de La Vera abulense), crecida por las aguas de abril. Fuente: www.casarurallajosa.com

Abril es el primer mes plenamente primaveral y como tal supone la consagración de la primavera: Abril concluido, invierno ido; pero por nuestras latitudes abril dista mucho de ser un mes precisamente estable en cuanto a la meteorología: Abril ruín, si no es al principio es al fin; es proverbial su fama de mes lluvioso, puesto que de proverbios estamos tratando: Abril, aguas mil // Abril, para ser abril, ha de tener aguas mil // [port.] A água que no Verão há-de regar, em Abril há-de ficar // San Marcos llena los charcos [La festividad de San Marcos Evangelista se celebra el 25 de abril] // Cuando truena en abril, el labrador es feliz; pero tampoco son extraños por nuestros lares los años de sequía y, en ellos, esos meses de abril en que no cae una triste gota de agua: Las aguas de abril caben en un barril,  y que ven agostarse prematuramente el verdor invernal de los prados con el progresivo aumento de las horas de insolación y de las temperaturas: En febrero busca la sombra el perro; en marzo, el perro y el amo; en abril, el perro, el amo y el barril. Con todo, nunca hay que olvidar que estamos sólo en el inicio de la estación primaveral, por lo cual no son tampoco raras las nieves en las cumbres, ni las heladas en los campos, heladas que a estas alturas del año son especialmente perniciosas: A helada de abril, hambre ha de seguir, de modo que en abril tenemos aún muchos días  y –sobre todo- noches en que el frío invita al abrigo y al recogimiento al amor del hogar: En abril quemó la vieja el celemín, en mayo quemó el escaño, y en junio… porque no lo tuvo.


Naranjas afectadas por una helada tardía, en el mes de abril. Fuente: www.agroinformacion.com


Este año de 2016 el mes de abril nos está presentando –afortunadamente, hemos de decir por aquí- su cara más lluviosa, esas aguas mil que benditas sean ellas para nuestros pastos, nuestras cosechas y nuestros baños veraniegos.

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