miércoles, 7 de septiembre de 2016

Las Frases del Verano: JULIO y AGOSTO.

Alegoría del Verano, AESTAS, escrito aquí HESTAS. Mosaico de la villa romana de Las Tiendas (Mérida). Museo Nacional de Arte Romano. Mérida. Fuente: www.fotoviajero.com
JULIO (ing. July, fr. juillet, al. Juli, port. julho, gr. Ιούλιος, estremeñu juliu, vasc. uztaila), y AGOSTO (ing. August, fr. août, al. August / Ernte, port. agosto, gr. Αύγουστος, estremeñu agostu / abostu, vasc. abuztua). Meses respectivamente séptimo y octavo del año, y ambos con la máxima duración de 31 días.
Gayo JULIO CÉSAR al frente de la Legión X. Fuente: www.emaze.com
Procede julio del lat. Iūlius, nombre que recibió el mes en honor de C. Iūlius Caesar, JULIO CÉSAR, cónsul y general de la República de Roma hasta que una conjuración –precisamente- republicana acabó en las idus de marzo de 44 a.C. con sus aspiraciones de convertirse en dictador vitalicio tras haber derrotado en contienda civil a su oponente Pompeyo, adalid del partido senatorial o aristocrático. Recordemos que Julio César había nacido el 12 o el 13 de este mismo mes, y además había sido el promotor de, entre otras cosas, una profunda reforma del calendario que, con las modificaciones consagradas por el papa Gregorio XIII en 1582, ha llegado hasta nuestros días. Antes de Julio César, el nombre romano del mes fue Quīntīlis, por ser el quinto mes del primitivo año que –recordemos- se iniciaba en marzo.
Busto velado del emperador Augusto. Museo Nacional de Arte Romano. Mérida. Fuente: contenidos.educarex.es
Por su parte, el nombre del mes de agosto lo hemos recibido también de otro destacado personaje histórico, sucesor del anterior en el gobierno de la nave romana: proviene de Augustus, sobrenombre que viene a significar lo mismo que “santo” o “sagrado” y que fue uno de los muchos títulos honoríficos que recibió C. Octāvius Tūrīnus, OCTAVIO AUGUSTO, tras erigirse con el mando supremo de Roma, derrotados sus rivales Marco Antonio y Cleopatra y cambiado su nombre en C. Iūlius Caesar Octāviānus en recuerdo de su antecesor Julio César, cuya memoria y legado reivindicaba. De modo que no quiso Octavio ser menos que aquél, y por su parte le dio su propio nombre al mes que antes se había llamado Sextīlis por haber sido el sexto de ese primitivo calendario romano que se iniciaba en marzo; fue más allá Augusto, pues, en su afán de emular a su predecesor Julio, cuyo julio tenía 31 días, estableció otros tantos para su agosto, que hasta ese momento no tenía; he aquí la explicación de por qué julio y agosto son los únicos meses seguidos con ese máximo de 31 días.
Playa de Orellana, "Costa Dulce", la única playa española de interior con la calificación de Bandera Azul por la UE. Desahogo veraniego para buena parte de la población del centro y este de Extremadura. Fuente: www.vivirextremadura.es
Son julio y agosto el corazón del estío, los meses centrales del verano, vacacionales por excelencia –en especial el segundo- y, por nuestras latitudes, patrimonio del calor y la sequía: Julio caliente, quema al más valiente. // Julio normal, seca el manantial. // Agosto seca las fuentes, y septiembre se lleva los puentes. // Ni en agosto caminar, ni en diciembre navegar. // Julio y agosto, cada uno como el otro. El calor hace buscar aguas, siestas y sombras, pero él mismo también hace madurar las frutas que ayudan a mitigarlo: En agosto, sandía y melón buen refresco son. Calor nutricio que asegura la buena cosecha de aceituna y uva: El sol de agosto cría aceite y mosto. Los días, muy largos a principios de julio, ven progresivamente acortarse su duración hasta finales de agosto, dando lugar ya en esta época –en condiciones climatológicas normales, no como las de este año- a noches más frescas: Agosto: por el día, fríe el rostro; por la noche, frío en rostro.
Melones y sandías, frutas refrescantes del verano. Cultivo tradicional en estas cálidas tierras nuestras. Fuente: www.elmundo.es
Astrológicamente, las tres primeras semanas de julio pertenecen a Cáncer (el Cangrejo), la última de julio y las tres primeras de agosto son dominio de Leo (el León), y la última de agosto contempla a Virgo (la Doncella). Los cielos despejados de estos meses estivales nos permiten, llegada la noche y en zonas alejadas de la contaminación lumínica propia de las áreas urbanas, disfrutar de un espectacular tapiz estrellado las noches sin luna, o bien de una Luna de Agosto que –a decir y  a cantar de algunos- no tiene parangón con ninguna otra luna del año.
Luna llena de agosto sobre la Acrópolis de Atenas. Fuente: www.absolutgrecia.com

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